#DentroyFuera

Llegamos al final de mes de #MuseosPro con un tema muy interesante #Dentroyfuera. Obviamente, después de hablar de contratación, nos referimos a la relación entre el Museo y los trabajadores externos, colaboradores, público e instituciones adyacentes a él que no están cada día en el interior del funcionamiento del Museo.

Pero a mi personalmente me asalta una pregunta: ¿dónde acaba y empieza el Museo? Muchas veces somos #dentro en un tiempo, pero cuando salimos de trabajar nos vamos a otros museos donde “Oh, sorpresa!” somos el #fuera. Y en realidad, ¿qué diferencia hay entre ser público o trabajador? ¿Entre estar dentro o fuera? ¿Entre diseñar una actividad o llevar a tus hijos a que realicen actividades en otros Museos? ¿Cuánto podemos llegar a aprender de los que tenemos alrededor si miramos, escuchamos y aprendemos de los otros?

Para ello es muy importante hablar de las famosas redes profesionales, como un lugar donde conocer a otros que se dedican a lo mismo que tú (o les gustaría, lo están intentando, tienen ideas nuevas, etc.) y dejar de ver a las empresas, autónomos y profesionales del sector como COMPETENCIA y empezar a verlos como COMPAÑEROS. Ese será el verdadero avance de las redes profesionales, y desde mi punto de vista será la mejor manera de conectar los #dentroyfuera del Museo.

Lamentablemente a día de hoy no pertenezco a ninguna más allá del acto de fe que hice el día que me colegié en la Sección de Historia del Arte del CDLSevilla (y que a día de hoy solo me ha servido para entrar gratis como profesional en los museos de Italia, en los de España aún se ríen de mi). Y no pertenezco a ninguna porque me parece que no funcionan de la manera proactiva que comento de trabajar en conjunto, #dentroyfuera, como uno solo, para mejorar las muchas deficiencias que tiene nuestro campo profesional. Pero gracias a #MuseosPro he podido conocer a muchas personas que luchan por la valoración, profesionalización y reconocimiento del sector y esto me ha ilusionado. Por esto mismo no puedo acabar sin dar las gracias a mi querida Almudena por haberme involucrado en esta maravilla de movimiento.

Gracias Almudena y Laura, porque ahora sabemos que no estamos solos y que podemos crear nuestra propia red de #MuseosPro. Esto no se puede acabar aquí.

#Contratación

Hablado ya en este mismo foro sobre los perfiles profesionales necesarios en un Museo, y la formación que éstos deben tener; llegamos al momento más complicado de todos: ¿cómo se contrata a esos profesionales? ¿Cómo puedo yo acceder, ya que tengo la formación necesaria y un perfil adecuado, a un puesto de trabajo en un Museo?

Hace unas décadas estaba claro: oposiciones. Años más tarde ya dependía de cuánto quisieras ganar: sacar oposiciones para tener un puesto estable con un sueldo medio o montar una empresa de servicios externos que solían tener unos presupuestos bastante jugosos en los muchos concursos públicos que salían anualmente (de montaje de exposiciones, actividades didácticas, realización de visitas guiadas y hasta servicios de limpieza y vigilancia en los museos).

Pero desde el año 2008 la contratación en los Museos ha ido reduciéndose drásticamente, acuciándose la situación mucho más a partir de 2010. Desde mi propia experiencia personal, monté mi empresa de servicios externos a instituciones museísticas en el año 2008 y la facturación ya de por sí mermada en nuestro primer año de vida, se fue desvaneciendo hasta prácticamente ser nula en el año del cierre en 2013. En esos cinco años, pudimos comprobar como funcionaba la contratación de empresas y trabajadores en los museos dependientes de la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla (nunca trabajamos para la administración central ni para museos de carácter privado). Y es un panorama realmente desalentador. Desde contratos para realizar visitas guiadas cuyo concepto de contratación es material fungible (porque es el capítulo para el que hay disponibilidad presupuestaria) a invitaciones a concursos restringidos en los que todos los “invitados” menos uno incumplen las mínimas condiciones requeridas de garantías o avales; vamos lo que a todas luces es una contratación “a dedo” disfrazada de concurso.

Cuanto menos dinero, menos transparencia en los contratos realizados. Curiosamente desde el año 2007 el Ministerio de Cultura recomienda que las contrataciones de los Directores de los Museos se realice a través del Documento de Buenas Prácticas en los Museos y Centros de Arte, donde se muestran las bases de los concursos para contratar a los gestores de las instituciones museísticas y evitar así la contratación libre por parte de la administración correspondiente del político de turno. ¿Se cumple? Yo diría que en parte sí, y la comprobación de ello es el concurso para la dirección del CAAC de Sevilla o del IVAM de Valencia, cuyo proceso de recepción de solicitudes acaba en estos días. Pero seguimos viendo casos donde el director es elegido por el Ayuntamiento de la localidad y con él sus trabajadores, contratados de manera externa y de manera nada transparente (como en el reciente caso del Museo del Calzado).

Deliberadamente me ahorro los comentarios de las falsas contrataciones y las veces que se suplen puestos de trabajos con becarios en prácticas o como se facilitan a los “voluntarios” o “Asociaciones de amigos de los Museos” a hacer trabajos que deberían salir a concurso por ser un servicio más de la institución y que por lo tanto debería ser contratado y pagado. Tan solo digo que el día que me jubile, estoy segura que a ningún taxista, fontanero o cirujano, le gustaría que formara una asociación que se dedicara a hacer gratuitamente su trabajo. Pues lo mismo nos ocurre a los profesionales de los Museos. Dejaré el debate para el próximo jueves a las 19:00.

#Perfiles y #Formación

Tenía pensado escribir a tiempo en el blog para tener mis reflexiones sobre los profesionales de los Museos en las semanas en las que se establecían los debates. Pero entre unas cosas y otras me ha sido imposible y aún así, ahora veo las ventajas, ya que hace ya 10 días que hablamos de los #Perfiles profesionales que debe tener un Museo, y me ha dado tiempo a recabar opiniones, leer el #storify del jueves 5 de junio y poner en claro mis comentarios en torno al tema. Además, he podido reflexionar sobre como un tema está relacionado con el siguiente, ya que al hablar de perfiles, es absolutamente necesario hablar de la #Formación de esos profesionales, así como de su relación contractual con el Museo. Pero vayamos por partes.

 Creo que todo aquel que ha trabajado en o para un Museo es consciente del organigrama ideal de los diferentes perfiles que son necesarios en una institución museística: gestores, conservadores, restauradores, comunicadores, museólogos, museógrafos, educadores o personal de atención al público, entre otros muchos. Pero somos conscientes también de que esos organigramas son difíciles de mantener en Museos con un bajo presupuesto o de pequeño tamaño. Por ello, la característica básica de un perfil profesional hoy en día en los Museos es la multidisciplinaridad. Hablando desde mi caso particular, yo me considero básicamente museógrafa, aunque he tenido que reciclarme como comunicadora, responsable de atención a los grupos escolares, vigilante de sala o la propia gestión de un espacio. Entonces… ¿cuál es mi perfil profesional? ¿Estamos llegando al punto de tener perfiles menos expertos y más polivalentes? ¿Acabaremos haciendo de un aspecto positivo una carencia en los Museos? Los primeros que hemos de ser sinceros somos los propios profesionales de los museos, y saber que cuando, por razones presupuestarias o logísticas, acabamos siendo “el chico para todo”, solo estamos disminuyendo el nivel de expertizaje de nuestro perfil.

Por otro lado, también me gustaría recalcar que en el debate generado por los compañeros de #MuseosPro se ha hablado mucho del perfil del museólogo y sin embargo se tiene siempre a la sombra el perfil del museógrafo, que desde mi punto de vista es igual de indispensable que los demás. Cada uno en su campo, deben colaborar y un equipo multidisciplinar (no una persona multidisciplinar) son la base fundamental para que un Museo funcione.

Y con respecto a la #Formación es evidente que no todos los Museos tratan el mismo contenido, y por tanto la formación de sus profesionales no debe ser la misma. Por ejemplo, un conservador o un restaurador está claramente ligado a un museo de Arte antes que a uno de ciencias, donde el perfil del técnico (biólogo, químico, matemático, etc.) será predominante. Esa sería en principio la formación base del profesional, pero considero que debe haber unos mínimos conocimientos de Museología, de público, comunicación, educación o nuevas tecnologías que deben ser obligadas en cualquier tipo de Museo. La formación, además, ha de ser continua y facilitada por los propios Museos a los trabajadores, que hagan de los mismos personas más competentes y que se amplíen y actualicen conocimientos. Al igual que no se entiende un médico que no siga estudiando prácticamente durante toda su carrera profesional, no se debería entender trabajar en un Museo y no reciclar los conocimientos periódicamente. Esperemos que poco a poco, el modelo ideal sea cada vez el más usual en los Museos del país.