@JornadasAC_US, un impulso en mi carrera

Hace algo menos de año y medio tuve la suerte de que me “reclutaran” para trabajar en uno de los proyectos culturales y académicos más longevos e interesantes que conocía, las Jornadas de Arte Contemporáneo, que organiza el Departamento de Historia del Arte de la Universidad Hispalense y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Años atrás, cuando aún estudiaba la carrera, había sido alumna de las Jornadas. Más adelante, en el año 2008, repetí experiencia dado que formaba parte del elenco de profesores Zoé Valdés, que acababa de publicar una novela (“La Cazadora de Astros”- DeBolsillo, 2007) cuyo argumento giraba en torno a la vida de Remedios Varo, que sería también la figura sobre la que versaría la ponencia del director de las Jornadas, Fernando Martín Martín. Y ya sea por vínculos familiares (que aunque lejanos, los hay) o porque las mujeres surrealistas han sido desde siempre el centro de mis pasiones, allá que me apunté a revivir la experiencia.

Y allí retomé el contacto con la organización, con su director y el equipo de trabajo. Era la edición número XV, y seis años después, en la edición XXI colaboré como responsable de difusión en medios especializados y redes sociales.

Fue una experiencia mágica el encuentro con artistas como Javier Martín-Dominguez y su película sobre Leonora Carrington (otra surrealista de quitarse el sombrero), Guillermo Solana, Miki Leal o Fernando Iwasaki.

Para mi, entonces en pleno proceso de renovación profesional, repetir o mejorar esa experiencia era impensable. Pero este mismo año me incorporé de nuevo al equipo de coordinación de las Jornadas esta vez con una función más exigente e implicada que el año anterior.

Pese a las muchas dificultades que nos encontramos en el camino, las XXII Jornadas de Arte Contemporáneo se llevaron a cabo del 16 al 20 de marzo de 2015. Unas Jornadas que a nivel profesional y artístico han sido un auténtico éxito, pero que a nivel personal han supuesto mucho más.

Conocer a Federico Guzmán ha sido descubrir ARTifariti, saber que es un artista que va mucho más allá de la pintura que había visto en decenas de catálogos de exposiciones. Es un ser humano único y para quien pueda ir a Madrid antes del 30 de agosto de 2015, le recomiendo visitar su exposición organizada por el Museo Reina Sofía en el Palacio de Cristal [+ info].

En el mundo del arte contemporáneo hay algunos mitos, y uno de los míos era Soledad Lorenzo. Dos meses de conversaciones telefónicas casi diarias, mil correos, un nudo en el estómago casi hasta que la vi salir del taxi y luego… pues es alguien cercano, frágil, olvidadiza, dulce pero obstinada. Puede que no coincidamos en algunas opiniones (sobre todo porque yo no he podido nunca trabajar con Louise Bourgeois, Tapies o Miró) pero almorzar junto a ella fue una experiencia inolvidable. Porque además lo hicimos junto a la visión de Miguel Angel Moreno Carretero, un artista joven, experimentado, multidisciplinar. Reconozco que desconocía su trabajo más allá de la coordinación de Scarpia (otra maravilla, aquí + info), y mientras me documentaba para las Jornadas iba descubriendo a un artista 10. La única palabra que se me ocurre para hablar de él es que es un crack. Un autentico gestor cultural, un espejo en el que mirarse.

Javier Reverte y sus viajes, la arquitectura de AGI_arquitects (y la genial conversación con Joaquín durante el almuerzo, inolvidable), las charlas gastronómicas con Alberto Ruiz-Rojo y MAX, irnos de ruta turística con Ana Torralva… cada día ha sido una experiencia única.

Está muy feo poner a unos por encima de otros. Y pregúntale a una madre cual es su hijo favorito que responderá “¿qué dedo me corto que no me duela?”. Pero yo sí tengo claro cual ha sido mi ponencia favorita, mi momento único de esa semana. La razón por la que las Jornadas tienen sentido, y trabajar en ellas ha sido más placentero que obligación. Y tiene nombre de mujer: Rocío Márquez (web).

Esta chica es magia. Es el amor en forma de música, de cante, de performance. Se define como cantaora, pero es una obra de arte en sí misma. Su voz es única, como la de muchos, pero ella tiene encanto, embrujo… llámale “pi”, pero tiene algo que enamora. Y por eso nos dejó a todos embobados, sin palabras pero sin poder dejar de preguntarle cosas. Y además, siempre le agradeceré que vino a la ponencia sin dormir, directa de una actuación en Granada, haciendo una escala de horas en Sevilla antes de irse a Londres. Y sacó hueco de donde no lo había porque quería estar con nosotros. Y trajo a Cristina Cruces con ella, otro descubrimiento. Una antropóloga que fue capaz de diseccionar el arte de Rocío y hacer que los profanos en esto del flamenco lo entendiéramos a la perfección (aunque yo no llegue jamás a entender que es eso de entrar “a la contra” en el compás). Una hora y media de visitar el cielo.

Este trabajo ha supuesto para mi un impulso importante. Retomar contacto con la Universidad, con Fernando, con el equipo de trabajo de Mercedes y Abraham (de los que he aprendido a tener cantidades ingentes de paciencia) y conocer gente nueva que he incorporado a mi vida cotidiana. Y, ahora ya como parte de la Asociación que organiza las Jornadas, espero impaciente el comienzo de la edición número XXIII.

Mientras tanto, sigue la búsqueda de trabajo, el estudio de las oposiciones y las lecturas de reojo al tesoro que me regaló Fernando Martín, el catálogo de la exposición de 1988 de Remedios Varo en la Sala de Exposiciones del Banco Exterior de España. Afortunada que soy.

Seguiremos informando…

Leonora Carrington y Remedios Varo

Leonora Carrington (de la mano de su esposo) y Remedios Varo (centro arriba) durante la boda de Leonora con E. Weisz